Diseño sin título-3

Clascoterona en la Alopecia Androgenética: Qué Sabemos Realmente Según la Evidencia Científica

En el mundo de la medicina capilar, pocas palabras generan tanto interés —y expectativas— como “cura definitiva para alopecia”. La clascoterona tópica es una de ellas. Presentada como un antiandrógeno de acción local, capaz de actuar directamente sobre el folículo piloso sin provocar efectos hormonales sistémicos relevantes, ha sido señalada por algunos como un posible punto de inflexión en el manejo de la alopecia androgenética.

Para quienes recién están explorando este tema, es importante aclarar qué es la alopecia androgenética, que términos sencillos, se trata de la calvicie común. Ocurre cuando los folículos pilosos son genéticamente más sensibles a unas hormonas llamadas andrógenos (como la DHT). Con el tiempo, esta sensibilidad hace que el pelo se vuelva cada vez más fino y débil, hasta que deja de crecer. Básicamente, es una respuesta hormonal heredada que «apaga» el crecimiento del pelo.

Pero como ocurre con toda terapia emergente, el entusiasmo inicial exige una pausa. ¿Qué muestran realmente los estudios? ¿Cuáles son sus beneficios clínicos concretos? Y, quizás más importante, ¿qué preguntas siguen sin respuesta?

Qué es la clascoterona y por qué es diferente

La clascoterona es un antiandrógeno esteroidal de uso tópico que bloquea el receptor androgénico a nivel local. A diferencia de los antiandrógenos sistémicos (pastillas), su diseño farmacológico busca tres objetivos clave: actuar exclusivamente en el tejido diana (piel y folículo piloso), metabolizarse rápidamente en compuestos inactivos y minimizar la absorción sistémica, y reducir así el riesgo de efectos endocrinos generales (como los efectos secundarios sexuales).

Hasta ahora, la concentración con respaldo clínico aprobado es del 1%, utilizada en el tratamiento del acné. Sin embargo, en el contexto de alopecia androgenética, los estudios más relevantes han evaluado una formulación al 5%, aplicada directamente sobre el cuero cabelludo.

Los estudios SCALP-1 y SCALP-2: qué se hizo y cómo

Los ensayos SCALP-1 y SCALP-2 fueron diseñados para evaluar la eficacia y seguridad de clascoterona tópica al 5% en hombres mayores de 18 años con alopecia androgenética.

La primera fase correspondió a estudios de fase III, multicéntricos (24 centros internacionales), prospectivos, aleatorizados, doble ciego y controlados con vehículo (placebo), con una duración de seis meses. La segunda fase fue una extensión del estudio original: los pacientes que completaron la primera etapa y fueron considerados respondedores ingresaron a un seguimiento y tratamiento adicional de seis meses.

En total, los participantes fueron seguidos durante 14 meses, con 12 meses de tratamiento activo. Este punto no es menor: permite observar cambios en el ciclo capilar, un proceso lento y crónico que no responde a intervenciones de corto plazo. La intervención consistió en la aplicación tópica de 1,5 ml de clascoterona al 5%, dos veces al día, sobre las zonas afectadas.

En resumen:

Si has escuchado en las noticias que se descubrió la «cura mágica» para la calvicie, vamos a poner los pies en la tierra. Lo que realmente se hizo fue probar un líquido nuevo dos veces al día durante un año en un grupo de hombres. Los resultados dicen que el medicamento sí funciona y es seguro, pero no esperes que de la noche a la mañana aparezca una melena donde no había nada. Es un avance real y científico, pero no es un milagro ni la cura definitiva.

Cómo se midieron los resultados

Los estudios utilizaron dos tipos principales de outcomes:

  1. TAHC (Total Area Hair Count): Es el recuento de cabellos terminales (pelo grueso y real, no pelusa) en un área fija de 1 cm². Se midió con fotografías especiales para ver si realmente había más densidad capilar.
  2. Resultados reportados por los pacientes: Encuestas de satisfacción donde se preguntaba directamente: ¿El paciente siente que su pelo está mejor? ¿Ve más densidad? ¿Se le cae menos?

Qué mostraron los estudios

Los resultados indican que la clascoterona tópica al 5% produjo un aumento estadísticamente significativo en el conteo de cabellos terminales en comparación con el placebo. El efecto fue modesto, pero consistente, algo esperable para una terapia tópica.

Desde el punto de vista de seguridad, el perfil fue favorable. Los efectos adversos fueron principalmente locales y leves (un poco de enrojecimiento o picazón), sin afectar las hormonas del resto del cuerpo ni causar efectos secundarios sexuales, ni supresión del eje hipotálamo – hipófisis – suprearrenal.

Lo que los estudios NO demostraron, y por qué importa

Aquí es donde conviene ser especialmente claros. Los estudios SCALP:

  • No compararon la clascoterona con el Minoxidil o la Finasterida.
  • No demostraron ser mejores que lo que ya usamos hace años.
  • No evaluaron qué pasa después de un año de uso.

En otras palabras, todavía no sabemos si es mejor que los tratamientos actuales. Solo sabemos que es mejor que no ponerse nada (placebo).

Cómo interpretar la evidencia hoy

Con los datos actuales, la conclusión es más sobria que espectacular. La clascoterona tópica al 5% es una opción terapéutica válida, con respaldo científico, efecto moderado y buen perfil de seguridad. Puede ser útil como tratamiento complementario o como alternativa en pacientes que no toleran otras medicaciones, pero no marca el fin de la alopecia.

En Clínica Capilness, la incorporación de nuevas terapias se basa en evidencia real, comunicación transparente y expectativas clínicas realistas. La clascoterona es una herramienta interesante, pero debe utilizarse con criterio médico y como parte de un plan integral. Por ahora, es segura y funciona, pero si es «mejor» que lo que ya tenemos, sigue siendo una pregunta abierta.

Etiquetas: Sin etiquetas

Add a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *